Navidad, navidad... ¿?


Queridos amigos, queridas familias y queridos lectores en general, Felices Fiestas a tod@s. Ya sé que es un poco tarde, pero sólo un poco, y más vale tarde tarde que nunca, según la antiquísima sabiduría popular.
¿Que qué tal nos fue a nosotros la cena? Pues muy bien, nos juntamos catorce personas en la Spanish Embassy (conocida así la casa de Carmen, Paolo, etc...), con la inteción de compartir nuestra comida y hacer un poco de familia; que en esos momentos todo el mundo se acuerda más de la suya, y pasamos la noche sin mucha fiesta pero muy agusto. La verdad es que la mesa se llenó como se suele llenar en navidades, con la diferencia del menú a degustar. En nuestra casa preparamos un jamón de unos ocho kilos. Taka llegó pronto, sobre la una del mediodía, con el animal bajo un brazo y una receta de Internet en la otra. Nos pusimos manos a la obra tras probar unos noodles koreanos que él mismo trajo para el entretiempo y, dicho sea de paso, es la cosa más picante que haya probado nunca: terminamos en manga corta, sin tener el fuego encendido y sudando. Hasta Diego, que le molan las cosas picantosis acabó todo encendido... ¡jeje! En fin, nuestro jamón a la piña y cereza (os habéis quedado con la boca abierta al leer el nombre de nuestro plato, ¡¡¿ehh?!!), necesitó unas cuatro horas y media de horno, pero no creáis que fue lo único que se llevó a la mesa. El amigo Roland se preparó un pavo de enormes dimensiones que si hubieramos invitado a todos los habitantes de este pueblo aún hoy seguiría sobrando comida... Ya que estamos en America todos queríamos comer lo típico que se ven en las peliculas y era la oportunidad perfecta para ello. Y aparte de todo eso, se sirvieron croquetas, melón con jamón, arroz con almóndigas con salsa de curry, queso... seguro que me olvido de algo. De postre, quien pudo con él, hubo mus de chocolate y ponche; esto último cortesía y artesanía de Marvin y Markus, respectivamente. Al final de la comilona la mesa parecía estar incluso más llena que al comienzo... ¡¡jejeje!!
Bueno, que la cena estuvo muy bien, pero lo que quería contaros es que no me parece que sean Navidades, ni algo por el estilo. Eso sí, tener una semana sin trabajo se agradece sobremanera. Tras siete meses de curro constante, se me han juntado diez días de pereza y dormilonas y ya no sé ni en que día vivo. Todos los días me parecen sábado o domingo y tampoco llevo el cálculo de la hora que es. Pero por encima de todo no me parece que sean Navidades; y eso que, probablemente nunca antes haya visto tantísimas terrazas, balcones, jardines, parkings y todo tan sobredecorado, y un paisaje tan típico navideño e invernal. Pues no hay manera. Pero no os preocupéis, estoy la mar de agustico sin dar ni un golpe.
En fin, contaros también que Antonio por fin, a encontrao su txoko en Montreal. Un apartamento de un dormitorio en una zona bonita y llena de paquistanís; está cerquísima del mercado de Jean Talon y tiene mucha vidilla. Antes de ayer estuvimos en el IKEA para comprar los trastos básicos de una vivienda: una alfombra para no comer en el suelo y muchas velas para decorar (hay que ver lo que le gustan a esta chiquilla las candelitas), ya que la casa está totalmente vacía... bueno, estaba, porque ahora ya tiene lo básico, ¡jeje! Poquito a poco se irá llenando, no hay prisa.
Y, bueno, por último unas líneas para mi amigo Diego, que se marcha el mismo día que cumplimos siete meses de vivir juntitos. ¡Qué palo, amigos míos! Ahora sí que me he quedado vacía... “¡Diegunoorrr! Todo a quedado dicho en ese último abrazo. Ojalá coincidamos en Australia... ¡nunca se sabe! Estaría encantada de compartir contigo otros siete meses o los que hagan falta. Siempre tan silencioso y a tu bola... hablando cuando toca ¡e imitando a la peña para reirnos un rato! Nos vemos en los bares, amigo.”
No sé si es posible que los adioses se amontonen en el pecho, pero a mí cada último abrazo que doy, se me hace más y más pesado, y más triste. Menos mal que dentro de tres días, el 31, aterrizan en este lejano continente MI HERMANITA y TXABI. Estoy tan entusiasmada y feliz como una lombriz y nerviosa con la llegada de tan agradable visita que las tristezas me duran segundos en la mente.
ONGI ETORRI STE.ADÈLERA, TXOANE TA TXABI!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Zuen zain nau, patxo bat ta bidai on!


