¡A LO CUBANO! (13)
Foto 1: Monumento a la Acción contra el Tren Blindado.
Foto 2: ¡Hasta la Victoria, Siempre! en el Museo del Che.
Fotos 3 y 4: El aspecto de la playa antes del tormentón tropical con una luz de cuento de fantasía.
Foto 5: Antonio, el Caribe y la fuerza de las tormentas tropicales.
Domingo, 16 de diciembre:
El taxista vino a buscarnos a las 7.50 de la mañana. Yo ni desayuné ni nada porque tenía un resacón de caballo que metía miedo. Mis pupilas solo querían dormir y mi estómago no aceptaba ningún tipo de ingesta. Entré en el coche y me quedé frita hasta que llegamos a la ciudad de Santa Clara, donde el taxista nos hizo dos paradas de rigor: el monumento al ferrocarril blindado y el museo del Che. El primero erigido para conmemorar la acción rebelde del grupo encabezado por el Che: triunfo de cuando asaltaron y tomaron el tren blindado de la tiranía de Batista. Y, el segundo, Complejo Escultórico Memorial Ernesto Guevara, donde reposan sus restos mortales junto a los de otros guerrilleros revolucionarios.
Llegamos a Varadero a eso de las tres de la tarde. Habíamos hecho la reserva del Hotel Sun Beach por Internet y habíamos leído que estaba todo incluído; sin embargo, no sabíamos a qué se refería eso de “todo”. Pagamos algo así como 30 CUC por noche, por cabeza, lo que no nos parecía nada caro. Nada más entrar, en recepción nos pusieron la bendita pulserita y nos explicaron que teníamos derecho a consumir (comer y beber) lo que nos diese la gana dentro del restaurante-bufé, o pizzería, o los tres bares del recinto del hotel, o el chiringuito de la playa, durante las 24 horas del día. ¡No nos lo podíamos creer! Yo, personalmente nunca, jamás, había estado en una situación de esas. ¡Cómo lo flipe! La verdad es que íbamos hacia nuestra habitación con una cara de felicidad los tres, que casi no nos entraba la boca en la cara.
Bajamos a comer algo antes de echar la ansiada siesta y conocimos a Dieter, un alemán loco que nos acompaño tanto ese día (y noche), como los siguientes días de estancia en el hotel. Por la noche, después de cenar, tuvimos un espectáculo de salsa y reggeatón en el bar de barra libre.
Una sensación de bienestar y calma me envolvía el alma solo de saber que íbamos a estar allí, en aquellas maravillosas condiciones, tres días más...


0 Comments:
Post a Comment
<< Home